En el corazón de Guatemala existe un reino que muy pocos conocen: Xetulhá. Pero sucedió algo inesperado. Sus cinco tesoros de la felicidad desaparecieron, y con ellos, toda su magia. Solo dos personajes, dos nutrias llamadas Nauti y Nati se atrevieron a buscarlos, con una pregunta que nadie había podido responder: ¿Qué es de verdad la felicidad?
Nauti y Nati: La Gran Aventura de Xetulhá
En un rincón mágico de Guatemala vive Xetulhá, el reino de los tesoros de la felicidad, que yacen bajo el agua. Un día, después de huracanes y tormentas, sus cinco tesoros quedaron ocultos bajo el agua y había que emprender la búsqueda de la felicidad en Xetulhá (bajo el agua). Entonces aparecieron dos nutrias valientes: Nauti, curioso y aventurero, y Nati, inteligente y alegre. Al escuchar la historia de Xetulhá, sintieron un llamado en su corazón y emprendieron una misión extraordinaria: encontrar los tesoros y devolver la magia al reino.
El camino no sería sencillo.
Primero encontraron: El Coral, una gran serpiente que les enseño la ruta entre curvas llenas de emoción, y descubrieron la alegría.
Luego llegaron a un mundo de toboganes y gotas danzantes, se trataba del Mundo Chispeante, un universo de toboganes y chorritos donde cientos de niños corrían entre risas, y comprendieron que la felicidad vive en las cosas más simples.
Más adelante, conocieron la Ola de Balam, hallaron la valentía de seguir a pesar de los problemas. El Dragón los hizo girar y girar hasta comprender que la aventura es dejar fluir las emociones.
La serpiente emplumada Kukulkán les reveló el valor del equilibrio, y el destello dorado de El Rayo les mostró que la energía positiva es alegría. Y así se recargaron de energía para seguir.
Subieron a El Siwaan, una gran caída de agua que reflejó sus sueños y les regaló la imaginación de crear un mejor mundo.
En El Iguanón, una iguana ágil y colorida, comprendieron que la vida no es competir, sino compartir. La Lava volcánica los llenó de emoción y les probó que las grandes aventuras son inolvidables.
En El Clavado, tomados se lanzaron a la vez y encontraron la confianza como firmeza en los valores.
Finalmente, una bandada de guacamayas de mil colores los guió por El Papagayo, y entre risas y vuelos de colores entendieron lo más importante de todo: la felicidad se comparte.
Al llegar a Plaza El Mirador, Nauti miró a Nati y preguntó:
—¿Y ahora, después de tantas aventuras, qué hacemos?
Nati sonrió.
—Volver a empezar. Como siempre en la vida.
Porque en Xetulhá (bajo el agua), cada visita es una nueva aventura.
Y la historia apenas comienza…